También conocido como “cabra de Yule”, “julebukk” en Noruega y “olkipukki” en Finlandia, es un adorno navideño típico de Suecia fabricado artesanalmente con paja trenzada y cintas rojas, en distintos tamaños y cuyo posible origen se remonta a la tradición rural de sacrificar una cabra para celebrar el fin del año de labranza.
Era costumbre durante los siglos 17 y 18 que los hombres se cubrieran con el pellejo de una cabra para representar al espíritu que traía los regalos navideños, algo así como lo que el tío intenta hacer disfrazándose de Papá Noel, pero versión escandinava. Con el tiempo, el papel de repartidor quedó a cargo de los elfos navideños.
Desde 1966, y por iniciativa publicitaria de un hombre llamado Stig Gavlén, todos los años se construye en la Plaza del Castillo de Gävle (sureste de Suecia junto al mar Báltico) un julbock gigante de 13 metros de alto por 7 de ancho, conocido como “Gävlebocken”.
A pesar de la vigilancia y baños de líquidos ignífugos, la cabra gigante ha sido quemada unas veintitantas veces, todas en actos de vandalismo.
Es probable que el hecho de usar como símbolo a una cabra sea una suerte de motivo conmemorativo relacionado con los machos cabríos que tiraban del carro de Thor: "Diente Abierto" y "Amoladora de Dientes", y que, además, proporcionaban carne al dios del trueno para luego resucitar y volver a servir como medio de transporte.
La cabra se fabrica el 12 de diciembre, la noche anterior al Día de Santa Lucía, una fiesta que según el calendario juliano (usado en Suecia hasta 1753) es el día de navidad y la noche más larga del año.
Actualmente, quemar julbocks domésticos es una práctica común para muchos como una forma de despedir el mes de julio porque de esta manera, se elevan todas las intenciones depositadas junto al adorno durante las celebraciones para el próximo año.Oso Buddy: un símbolo de convivencia
Es el nombre que se la da a una escultura de oso fabricada en material sintético reforzado con fibra de vidrio. Cada oso mide 2 metros de altura y su ancho es de 1 metro 20 centímetros, con un peso de 150 kg incluyendo la base.
Cada ejemplar está pintado con un diseño único e irrepetible. Los berlineses Eva y Klaus Herlitz crearon la escultura de oso en el año 2001 junto al escultor austriaco Roman Strobl. En el mismo año se pintaron más de 300 obras, las cuales se dispusieron en espacios públicos de la capital alemana, y en 2002 se conformó el círculo de “United Buddy Bears”.
El proyecto se presentó por primera vez en el verano europeo de 2002 en la plaza “Pariser Platz” de Berlín, y desde entonces se organizan en las capitales mundiales exposiciones como aquella.
La formación de “Osos Amigables Unidos” se compone de más de 150 ejemplares, de los cuales cada uno representa a un Estado reconocido por la ONU. Para la exposición, los osos se colocan en círculo u óvalo y la misma suele ser gratuita con el fin de promover la tolerancia, la comprensión entre los pueblos y la paz entre las naciones del mundo.
Cada oso ha sido creado por un artista para su país natal con sus propias características culturales. Los diferentes estilos de los artistas internacionales se unen al final para formar una espectacular obra de arte colectiva.
Gracias a las actividades promovidas con los Osos Buddy, se organizan donaciones en materia de educación y salud para UNICEF y otras organizaciones de ayuda a niños vulnerables. Según la página oficial de la organización, hasta octubre del año 2018, la muestra ha recaudado 2.300.000 euros. https://www.buddy-baer.com/es.html
Sus creadores decidieron usar como temática al oso debido a que su figura irradia amabilidad y calidez, y como dato de color, el animal que simboliza a la capital alemana es el oso.
Con respecto al por qué, existen algunas hipótesis: que es el sobrenombre puesto a un valiente guerrero germánico, que como oso se dice "bär" en alemán, “Bärlein” sería por lo tanto la “ciudad del pequeño oso”, y la última, es que posiblemente se deba a que en tiempos antiguos abundaban los osos por aquella zona y entonces vendría a ser una representación de la convivencia de estos animales con los humanos.
Al final, las leyendas nunca pasan de moda y seguramente la genial idea de usar unas esculturas tan simpáticas como promotoras de paz e igualdad tampoco.